Desde el inicio, se le dijo a Ji-Woo que era especial.

Que era valiosa.

Que era perfecta.

Pero nadie le advirtió que eso significaba perderlo todo.

“Heredero 00” no era un simple programa de adopción internacional. Era el oscuro secreto de las grandes élites. Un mercado pulcro y silencioso donde se vendían identidades, infancias, libertades. Era un sistema cuidadosamente construido para parecer noble, pero solo si no mirabas demasiado cerca.

Ji-Woo no nació con ese nombre.

No nació con apellido.

Ni siquiera nació con el derecho a ser una ciudadana.

Su madre era una mujer sin pareja marcada. Había quedado embarazada de un vínculo considerado no aprobado. Intentó esconder la gestación, pero el gobierno tenía sensores en cada hospital, cada calle, cada consulta. Cuando su hija nació, se la arrancaron de los brazos y le dijeron que “sería llevada a un centro de protección”. En realidad, fue clasificada como “candidata viable”.

Tenía lo que las familias de élite buscaban:

Ojos verdes como campos en primavera.

Una mirada que decía: “quiero el mundo y lo voy a tomar”.*

El expediente de Ji-Woo fue clasificado como “pieza única”.

Producto: Modelo Zeta-3455.

Origen: No registrado.

Reclamo emocional: Aceptado.

Estado: Entregado.

Pero vamos al principio.

No de la chica, ni del archivo. Sino del hombre.